EL DISCRETO ENCANTO DE LA BURGUESÍA
"Un amor loco" (L'amour fou)
El recuento de la vida de una persona a través de los ojos de la persona amada siempre carecerá de objetividad, pero difícilmente de pasión. Pierre Bergé, pareja del famoso diseñador de modas Yves Saint-Laurent, es el narrador de este auténtico obituario cinematográfico.
A través de sus conversaciones con el director del documental, vemos una mirada que luce íntima por la forma en que están narradas las cosas, pero que en realidad es más bien superficial, pues no nos adentramos demasiado en la vida privada de sus protagonistas, o al menos no más de lo necesario.
Si no me cree que esto es una especie de obituario hecho cine basta echarle una mirada al inicio: Yves Saint-Laurent aparece despidiéndose del mundo de la moda en una escena que refleja su carácter introvertido y a la vez ese extraño egocentrismo que tienen los genios, concientes de su talento.
En la siguiente escena, su pareja de toda la vida, el empresario y político Pierre Bergé aparece dando un discurso en el funeral de Saint-Laurent. El genio ha muerto y es hora de brindarle un sentido homenaje dándole un breve repaso a su cotidiana vida en pareja, sin muchos escándalos, sin demasiados alardes de grandeza, con la simple pero noble intención de recordar una vida juntos.
El documental dosifica sus recursos y con una puesta en imágenes que luce como un elegante anuncio de algunas de las grandes marcas de moda, vemos desfiles en pasarelas, diapositivas con imágenes del diseñador de modas siempre impecablemente bien vestido, videos de archivo con el tímido pero pícaro Yves, entrevistas con la modelo Betty Catroux, quien se reconoce a si misma como una mala influencia para Yves, pero como una amiga incondicional y al viejo Pierre recordando con cariño la historia de su pareja, sin excesos de nostalgia.
En parte es esta actitud siempre políticamente correcta de Pierre lo que hace que el documental se sienta tan sincero y honesto. Pierre como todo político, sabe medir sus emociones, aunque no puede ocultarlas al tener que hablar sobre algo tan personal. Que Pierre sea tan calculado irónicamente resulta honesto porque Pierre es justamente una persona calculadora, pero no de forma fría, sino más bien cálida.
Asi es que vamos viendo un recuento de la vida del diseñador a través de los ojos de Pierre, desde sus inicios como aprendiz del uotrora legendario Christian Dior, las grandes pasarelas con legendarias supermodelos como Linda Evangelista, hasta la última etapa donde Yves sufría por sus constantes depresiones.
Curiosamente es un funeral, el de Dior, en donde la pareja se conoce e inicia una aventura, como la de casi cualquier matrimonio en realidad, aunque aquí se trate de personas a las cuales Andy Warhol les pinta retratos y que coleccionan obras de arte de Picasso, Goya y Matisse.
Claro que hay un aire burgués en el ambiente, hablamos de una pareja gay de millonarios que compran casas en Marruecos los fines de semana, viajan en helicópteros propios, nombran a sus cuartos con nombres de personajes de Proust, conviven con grandes personalidades que incluyen al cantante de los Rolling Stones, son condecorados por el Presidente de su país y llevan a su perro a museos.
Visto desde un lado envidioso uno puede pensar que este par de advenedizos no tendría derecho de quejarse demasiado de la vida y uno que luego sufre para pagar la renta podría sentirse menos ante tal destello de solvencia económica pero aceptémoslo, la burguesía tiene su encanto y la sencillez con que Pierre nos cuenta su historia hace que celebremos con gusto que a estos hombres les fue bien en la vida gracias a la fuerza de su talento, si lo gastaban en algunas excentricidades que más da, a fin de cuentas uno se gasta su lana yendo al tour de cine francés, advenedizo que es uno.
Decía que el documental no nos deja ir más allá de la superficie, porque el propio Pierre no quiere ir más allá. Sí, nos cuenta un poco de las múltiples depresiones, de la época donde el enfiestado Yves llegaba a la casa a altas horas de la madrugada sólo para que sus amigos lo volvieran a convencer de seguir la fiesta en un frenesí de drogas y alcohol mientras el pobre Pierre se quedaba cual ama de casa desesperada esperando al marido con la sartén.
Esa época oscura es tocada apenas tangencialmente, a pesar de que Pierre admite que la fama y las constantes depresiones que le aquejaba la fama a Yves duraron años, todo se enfoca a relatar con cariño los buenos y malos tiempos, sin profundizar, pero sin llegar a ser del todo frívolo. Las pasarelas, los diseños de las distintas colecciones, los conciertos para ver a los Village People y las bellas imágenes de las elegantes residencias sirven como reflejo del mundo de sus protagonistas.
Por un instante el documental parece cambiar de dirección, enfocándose un poco en el narrador, en Pierre el político, el activista en la lucha contra el SIDA. Pero inevitablemente el centro de gravedad vuelve a ajustarse, es el fallecido Yves Saint Laurent el protagonista de la historia, si nos enfocamos por un breve momento en Pierre es sólo para corroborar que detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer. O bueno, usted me entiende.
Llegamos al final donde el círculo se cierra y terminamos justo donde empezamos, con Saint Laurent retirándose con dignidad del mundo de la moda, mientras que en la siguiente escena vemos a Pierre desprenderse de veinte años de recuerdos. Nos cuenta que Yves no podría haberse desprendido de ellos, pero para él lucen como simples objetos que duelen por recordarle al ser amado, se despide sin nostalgia de ellos, hasta parece dibujar una leve sonrisa, el alivio del duelo.
¿Cuántos comerciales de Dior, Chanel o hasta el Palacio de Hierro no habrían querido tener la toma final del documental?. Esa música elegante que nos ha acompañado durante todo el trayecto con la toma que va descubriendo al hombre sofisticado que nos da la espalda para voltear a vernos y mirarnos a los ojos. Pero Pierre no viene a anunciarnos moda, viene a decirnos que es hora de despedirse,no de Saint Laurent el genio de la moda, sino del hombre amado.
YVES SAINT LAURENT 1936-2008
Descanse en paz.

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