miércoles, 26 de junio de 2013

Festival 4+1 2012 > Crazy Horse

SENSUAL BURLESQUE

“Crazy Horse”

Después de tres minutos con la pantalla en negros, el documental nominado al Premio César 2012 “Crazy Horse”  da inicio con una diabólica silueta de manos para luego dar paso a una mujer grabando orgasmos. Lo que sigue a continuación es un candentemente infernal relato de sensualidad donde veremos a las chicas que actúan en el famoso cabaret parisino mientras se preparan para el show y realizan todo tipo de performances con poca o nada de ropa, pero con muchas luces.
.
El juego de luces del cabaret parece emular al juego de luces del cine, sólo que la pantalla son hermosas mujeres dispuestas a dar un espectáculo lleno de erotismo caleidoscópico espacial mientras contonean sus caderas al ritmo de música suave, como si se tratara de un striptease con clase.
.
Elegancia que seduce, en algún momento la magia toma un aire burocrático y vemos a ejecutivos reunidos tratando de mejorar “el mejor espectáculos de desnudos del mundo”.  Y esa parece ser la meta del documentalista Frederick Wiseman, traernos un poco de cómo se crea ese espectáculo a través de ensayos que bien podrían ser tan intensos como los de un ballet y donde al igual que el cine, existe una lucha entre el productor que busca generar espectáculo que brinde entretenimiento a las masas y el director que busca generar algo parecido al arte.
.
En una de estas discusiones de oficina, nos enteramos que a las chicas no les gusta tocarse durante el espectáculo, quizás por eso cuando las vemos actuar en el escenario se siente tanta tensión cuando sus cuerpos se acercan. Quizás por eso también sorprende que buena parte de los asistentes viene en pareja, como para contagiarse de dicha tensión. El primer show se prepara con una copa de champaña en cada mesa, con un lobby que recuerda a algún antro juvenil y una tienda de souvenirs que bien pudiera ser parte de algún Hard Rock Café.
.
El show se llama “Upside Down”, el cual contiene una tóxica e insunuante música de Britney Spears con un toque suave, incitante. Y es que este baile donde los cuerpos se reflejan en una superficie brillante, como si un cuerpo estuviera arriba y el otro de abajo de forma simétrica, fusiona los movimientos provocando que no sepamos distinguir la pierna real de la que se refleja, como insinuando la relación sexual donde los cuerpos se unen en uno solo. Al final, cuando vemos un firme trasero femenino contonearse y despojarse de sus bragas, no parece importar mucho que éste esté desnudo, siempre luce como si fuera más importante lo que se insinua que lo que se muestra: erotismo puro.
.
Lo que sigue es un juego de burocracia erótica donde vemos como se pretende seducir con un aire de sofisticación. Los ensayos no resultan nada seductores, pero dan muestra del profesionalismo y de lo asfixiante que llega a ser preparar una coreografía. Aquí predomina el sudor a la inspiración, como para recordarnos que el arte de seducir requiere de un trabajo arduo, agotador, una belleza que se trabaja minuciosamente.
.
Al final volvemos al performance de cabaret, pero una vez vistos los trucos del mago se pierde un poco la magia, pero se gana en admiración: primero como un mecanizado  desfile militar de muñecas rusas preparadas para la batalla y después con un body paint luminoso donde vemos dos mujeres leopardos ser animadas en vivo, como si la captura de movimiento fuera a la inversa, pues las luces de la animaciòn son las que tienen que imitar a los movimientos humanos. Animación viva.
.
Subitamente pasamos del profesionalismo a lo amateur cuando vemos un grupo de chicas y a un chico convertido en chica audicionar al loco ritmo de Gnarls Barkley. Los movimientos son un tanto toscos,  hábilmente salvajes de una manera que invita más a arrancarse la ropa que al juego de seducir. Los directores fríamente comentan como una chica se desmaya antes del ensayo fuera de cuadro, como les parece encantador el chico pero que no contratan transexuales y debatirse en que si aquella chica que se parece a Kate Moss tiene las piernas muy cortas, que si aquella es muy pequeña y que las rusas son siempre las mejores. No se trata de ser despectivo dicen, sino de trascender y alcanzar algo más que seducción: arte.
.
Hablando de rusas, una chica danza cual gimnasta soviética como si se tratara de un juevo sadomasoquista de esclava a dominatrix. Luego todo son luces y glamour, Paris es el Crazy Horse porque el Crazy Horse es parte de París. Visto de una manera cínica podrìa pensarse que este es un pretencioso circo de table dance con clase o un cabaret glamoroso para gente pudiente. El juego de sombras del inicio parece indicarnos algo muy distinto: hasta el mismísimo diablo podría ser seducido por estas chicas y convertirse en un tierno cachorro.
.
Aquí no hay cinismo, hay seducción

miércoles, 6 de febrero de 2013

My french film festival 2013 - "Doble Mixto" (Double Mixte)

 PROTECCIÓN A TESTIGOS Y CIGARROS MENTOLADOS

Si Vincent Mariette intentaba mezclar el humor negro con la ingenuidad en un tono à la Kiarostami en su anterior cortometraje: "El mejor amigo del hombre" (Le Meilleur Ami de l'homme), en este su más reciente cortometraje llamado "Doble Mixto" (Double Mixte) pareciera que hay un intento por mezclar comedia con farsa, aunque todo se queda en un mero tono juguetón, como si el doble mixto del título indicara el principal defecto del cortometraje.

Esta doble mezcla nunca funciona por la falta de contundencia, los chistes no llegan a ser graciosos y el tono fársico se siente fuera de lugar, sin mencionar que los protagonistas causan irritación. Jean es un tipo bonachón que ingresa a protección a testigos. El inepto policía que lo cuida es descuidado y se nos pone paranoico por lo que decide llevarse a Jean a casa de su hermana luego de que van a la tienda a comprar cigarros, aunque el tendero nunca entregue los cigarros.

Mariette pareciera tener una obsesión con los hombres torpes que no saben que hacer cuando las mujeres les coquetean, como si su estupidez fuera algo bastante cómico. Esta mezcla de agua con aceite es casi horrenda, aunque habrá que admitir que tiene un par de buenos gags y a una entusiasta Claude Perron tratando de darle un poco de dignidad al asunto.


viernes, 3 de febrero de 2012

My french film festival - "Bella espina" (Belle épine)

 Prudence, Prudence

Exhibida en México durante el festival Distrital, "Bella Espina" (Belle épine) es un modesto relato de crecimiento juvenil cuyo principal acierto es retratar el sentimiento de duelo de su protagonista y cuyo principal defecto está en la manera en que su directora Rebecca Zlotowski no logra integrar de forma orgánica los elementos autobiográficos que le añade a su historia.

Léa Seydoux, nominada al premio César por su papel en esta cinta como una de las actrices más prometedoras y que lo mismo deambula por blockbusters hollywoodenses como "Robin Hood" o "Misión Imposible 3: Protocolo fantasma" (Mission Impossible: Ghost Protocol); toma pequeños papeles en cintas consideradas como lo mejor de su año por la Academia estadounidense como "Bastardos sin gloria" (Inglorious Bastards) o "Medianoche en París" (Midnight in Paris); o bien le entra al quite en cintas consideradas como lo mejor del año por la crítica internacional como en el caso de "Lourdes" o "Misterios de Lisboa"; es precisamente lo mejor de la cinta y para buena suerte, a quien seguimos durante todo el trayecto.

Más allá del  notable currículum y su justa nominación, Léa le da a su interpretación una tristeza digna de destacar. Su personaje, la joven de 17 años Prudence, es una chica que acaba de perder a su madre hace unos días y ha sido abandonada en casa por su padre quien ha decidido irse de viaje, mientras que su hermana mayor vive en la ciudad pero con una familia distinta. Abandonada a su suerte, la veremos tratar de sobrellevar el duelo por la muerte de su madre mientras intenta hacerse amiga de una chica que frecuenta las usuales y peligrosas carreras de motocicletas del barrio de Rungis.

Como suele pasar en este tipo de cintas, la amistad no será muy provechosa, pues a la chica en cuestión, otra adolescente llamada Maryline, poco le importa Prudence, como lo demuestra con contundencia una cruel escena donde se burla de la canción por la cual Prudence toma su nombre o con ácida indiferencia cuando se niega a prepararle chocolate a su nueva "amiga". Lo que le interesa a Maryline es poder estar sola en casa de Prudence para no ser molestada por sus padres, llevar a su novio a coger y disfrutar de una casa sin reglas. Y claro, lo que le interesa a Prudence es entrar al mundo de motociclistas de Rungis, asi que la amistad luce más como una transacción.

Asi veremos a Prudence faltar a la escuela, evadir a la familia judía con la que vive su hermana para irse por las noches a las motos, convivir con su bien portada prima Sonia y pasar el rato con Maryline conversando sobre chicos, sexo y chicos en motocicletas. Si usted se imagina que estando sola en casa Prudence va a aprovechar para armar una fiesta no se equivoca, pero esto sólo sirve de pretexto para recalcar la imposibilidad de la protagonista de ser feliz aunque sea por un momento y le da la oportunidad a la directora de criticar con ligereza la forma en que viven el duelo los judíos, a quienes se les prohibe hacer fiestas en un año.

Los elementos convencionales están ahí, pero sirven para enfatizar la tristeza del personaje, pues hasta las escenas románticas suceden en un congelador. El problema radica en la narración pues la familia judía está integrada con calzador, nunca queda bien definida la relación con su prima Sonia, los motociclistas de Rungis sólo son retratados levemente y hasta llega a ser confuso en que momentos Prudence se está quedando sola en casa y en que otros se queda a dormir en casa de sus tíos (o si realmente son sus tíos), de tal forma que cuando llegamos al final este se siente abrupto.

La historia sería más lograda con una mejor dirección que lograra integrar estas ideas y personajes de mejor manera, o al menos que la dirección fuera lo suficientemente limpia para no confundirnos innecesariamente, como sucede en la escena final. Sin embargo ésta logra entenderse si tomamos en cuenta que Prudence a lo largo de toda la película ha estado utilizando el collar, la pulsera y el perfume de su madre. Lo importante es poner atención en lo que ocurre en dichas escenas, pero aún así es innecesariamente confuso.

En ese rubro, a pesar de la poca fina dirección, la cinta conserva buenos conceptos sobre una joven confundida por la muerte de su madre y funciona gracias a la gran actuación de Léa Seydoux quien expresa con su rostro toda esa tristeza e ira que provoca la perdida de un ser querido, disimulándola con una fríamente tenue rebeldía adolescente. La apagada fotografía también llega a ser notable por momentos, con bellos tonos azulados que concluyen con una hermosa lluvia en una escena cruel y bien llevada, sólo para confundirnos nuevamente con una innecesaria escena de motociclistas.

Decía que el final es abrupto y la historia es corta, pero quizás ese sea el principal problema de este tipo de dramas femeninos: que la historia siempre termina cuando la vida de la protagonista realmente comienza. Aún asi me causo cierta tristeza, aprecio la sensibilidad femenina, rescato las escenas donde se reflexiona sobre la muerte y por supuesto, de Léa Seydoux sólo espero cosas buenas.



LA MÚSICA DE "BELLA ESPINA"

"Sonata No. 8, Patètica Opus 13 Primer movimiento" de Beethoven interpretada por Anna Sigalevich

SXUNXS de Escape from reality-Disgraceful Society

RISING TIDE  de Blue Embers


REBELLIOUS HEAT de Blue Embers


LAS CUATRO ESTACIONES (PRIMAVERA)  de Vivaldi


LAS CUATRO ESTACIONES (INVIERNO)  de Vivaldi


JET STREAM  de Jeremy Jay


ÇA PUE LE BONHEUR de Madam'maggle


INCASSUM LESBIA INCASSUM ROGAS de Henry Purcell


SICKLE & HAMMER  de David Arnold y Paul Hart

sábado, 10 de septiembre de 2011

15ª Tour de Cine Francès - "Un amor loco" (L'amour fou)

EL DISCRETO ENCANTO DE LA BURGUESÍA

"Un amor loco" (L'amour fou)

El recuento de la vida de una persona a través de los ojos de la persona amada siempre carecerá de objetividad, pero difícilmente de pasión. Pierre Bergé, pareja del famoso diseñador de modas Yves Saint-Laurent, es el narrador de este auténtico obituario cinematográfico.

A través de sus conversaciones con el director del documental, vemos una mirada que luce íntima por la forma en que están narradas las cosas, pero que en realidad es más bien superficial, pues no nos adentramos demasiado en la vida privada de sus protagonistas, o al menos no más de lo necesario.

Si no me cree que esto es una especie de obituario hecho cine basta echarle una mirada al inicio: Yves Saint-Laurent aparece despidiéndose del mundo de la moda en una escena que refleja su carácter introvertido y a la vez ese extraño egocentrismo que tienen los genios, concientes de su talento.

En la siguiente escena, su pareja de toda la vida, el empresario y político Pierre Bergé aparece dando un discurso en el funeral de Saint-Laurent. El genio ha muerto y es hora de brindarle un sentido homenaje dándole un breve repaso a su cotidiana vida en pareja, sin muchos escándalos, sin demasiados alardes de grandeza, con la simple pero noble intención de recordar una vida juntos.

El documental dosifica sus recursos y con una puesta en imágenes que luce como un elegante anuncio de algunas de las grandes marcas de moda, vemos desfiles en pasarelas, diapositivas con imágenes del diseñador de modas siempre impecablemente bien vestido,  videos de archivo con el tímido pero pícaro Yves, entrevistas con la modelo Betty Catroux, quien se reconoce a si misma como una mala influencia para Yves, pero como una amiga incondicional y al viejo Pierre recordando con cariño la historia de su pareja, sin excesos de nostalgia.

En parte es esta actitud siempre políticamente correcta de Pierre lo que hace que el documental se sienta tan sincero y honesto. Pierre como todo político, sabe medir sus emociones, aunque no puede ocultarlas al tener que hablar sobre algo tan personal. Que Pierre sea tan calculado irónicamente resulta honesto porque Pierre es justamente una persona calculadora, pero no de forma fría, sino más bien cálida.

Asi es que vamos viendo un recuento de la vida del diseñador a través de los ojos de Pierre, desde sus inicios como aprendiz del uotrora legendario Christian Dior, las grandes pasarelas con legendarias supermodelos como Linda Evangelista, hasta la última etapa donde Yves sufría por sus constantes depresiones.

Curiosamente es un funeral, el de Dior, en donde la pareja se conoce e inicia una aventura, como la de casi cualquier matrimonio en realidad, aunque aquí se trate de personas a las cuales Andy Warhol les pinta retratos y que coleccionan  obras de arte de Picasso, Goya y Matisse.

Claro que hay un aire burgués en el ambiente, hablamos de una pareja gay de millonarios que compran casas en Marruecos los fines de semana, viajan en helicópteros propios, nombran a sus cuartos con nombres de personajes de Proust, conviven con grandes personalidades que incluyen al cantante de los Rolling Stones, son condecorados por el Presidente de su país  y llevan a su perro a museos.

Visto desde un lado envidioso uno puede pensar que este par de advenedizos no tendría derecho de quejarse demasiado de la vida y uno que luego sufre para pagar la renta podría sentirse menos ante tal destello de solvencia económica pero aceptémoslo, la burguesía tiene su encanto y la sencillez con que Pierre nos cuenta su historia hace que celebremos con gusto que a estos hombres les fue bien en la vida gracias a la fuerza de su talento, si lo gastaban en algunas excentricidades que más da, a fin de cuentas uno se gasta su lana yendo al tour de cine francés, advenedizo que es uno.


Decía que el documental no nos deja ir más allá de la superficie, porque el propio Pierre no quiere ir más allá. Sí, nos cuenta un poco de las múltiples depresiones, de la época donde el enfiestado Yves llegaba a la casa a altas horas de la madrugada sólo para que sus amigos lo volvieran a convencer de seguir la fiesta en un frenesí de drogas y alcohol mientras el pobre Pierre se quedaba cual ama de casa desesperada esperando al marido con la sartén.

Esa época oscura es tocada apenas tangencialmente, a pesar de que Pierre admite que la fama y las constantes depresiones que le aquejaba la fama a Yves duraron años, todo se enfoca a relatar con cariño los buenos y malos tiempos, sin profundizar, pero sin llegar a ser del todo frívolo. Las pasarelas, los diseños de las distintas colecciones, los conciertos para ver a los Village People y las bellas imágenes de las elegantes residencias  sirven como reflejo del mundo de sus protagonistas.

Por un instante el documental parece cambiar de dirección, enfocándose un poco en el narrador, en Pierre el político, el activista en la lucha contra el SIDA. Pero inevitablemente el centro de gravedad vuelve a ajustarse, es el fallecido Yves Saint Laurent el protagonista de la historia, si nos enfocamos por un breve momento en Pierre es sólo para corroborar que detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer. O bueno, usted me entiende.

Llegamos al final donde el círculo se cierra y terminamos justo donde empezamos, con Saint Laurent retirándose con dignidad del mundo de la moda, mientras que en la siguiente escena vemos a Pierre desprenderse de veinte años de recuerdos. Nos cuenta que Yves no podría haberse desprendido de ellos, pero para él lucen como simples objetos que duelen por recordarle al ser amado, se despide sin nostalgia de ellos, hasta parece dibujar una leve sonrisa, el alivio del duelo.

¿Cuántos comerciales de Dior, Chanel o hasta el Palacio de Hierro no habrían querido tener la toma final del documental?. Esa música elegante que nos ha acompañado durante todo el trayecto con la toma que va descubriendo al hombre sofisticado que nos da la espalda para voltear a vernos y mirarnos a los ojos. Pero Pierre no viene a anunciarnos moda, viene a decirnos que es hora de despedirse,no de Saint Laurent el genio de la moda, sino del hombre amado. 

YVES SAINT LAURENT 1936-2008

Descanse en paz.